Otto Meilling, una “casa” entre glaciares

Más que una casa, es un refugio de montaña, un lugar donde poder repararse del viento y el frío allá arriba en la montaña.

El refugio Otto Meilling se encuentra ubicado bien cerca del Monte Tronador del lado argentino (San Carlos de Bariloche), pico que se puede apreciar desde la ventana del comedor. Este importante límite natural entre Argentina y Chile funciona como eco de los desprendimientos de hielo que sufren cualquiera de los cuatro glaciares que lo rodean (dos del lado argentino y dos del lado chileno), lo que pareciera ser como un trueno y a lo que se debe su nombre.

Para visitar el refugio lo primero que hay que tener en cuenta es que se requiere un buen estado físico, sobre todo resistencia para una caminata de 6 horas aproximadamente, y una buena preparación psicológica para soportar los tábanos que nos acompañan desde el inicio del sendero hasta casi el final del mismo. Los tábanos son algo parecido a una mezcla entre moscas y abejas, y que les encanta dar vueltas sobre tu cabeza y cada tanto chupar sangre de tu cuerpo, y que además parecen ser invencibles ya que la gran mayoría revive del piso una vez golpeados. Un insecto detestable, pero que tendremos que aprender a convivir con él ya que somos nosotros los que estamos invadiendo su hábitat.

otto meilling tabano

Asumidos estos compromisos, lo primero que hay que hacer para llegar al refugio es llegar hasta la ciudad de San Carlos de Bariloche y de allí ir a un lugar llamado Pampa Linda, que se encuentra a unos 80 km al sur. Si se va en vehículo particular hay que saber que, por la angostura del camino de ripio, existe un horario de mañana en sentido Pampa Linda y otro horario de tarde en sentido Bariloche. Si optamos por ir en bus, la única empresa que nos lleva hasta aquí sale desde el Club Andino bien temprano en la mañana (si pueden reservar lugar uno o dos días antes, mejor). Y la última opción es ir de taxi o remis, que seguramente nos salga mucho más caro que cualquiera de las otras dos opciones.

Una vez en Pampa Linda (que cuenta con un camping agreste, una hostería y un restaurante) por detrás del costado izquierdo de la casa del guardaparques inicia el sendero hasta el refugio. El sendero es de aproximadamente 6 horas, según el estado físico del grupo, y está bastante señalizado además de ser concurrido. Como toda caminata larga, es importante llevar un buen calzado, agua, una linterna, y en este caso ropa de abrigo (recuerda que arriba vamos a estar entre glaciares).

otto meilling foto mapa

Un primer trayecto bastante tranquilo con casi nada inclinación que finaliza en el río; cruzando el río tenemos un segundo trayecto también tranquilo, con un poco más de inclinación, pero bastante largo; un tercer trayecto denominado “Las caracolas” que es bastante exigente por su inclinación (consejo: hazlo casi sin parar porque sino puede resultar interminable); un cuarto trayecto, digamos que normal, donde vamos subiendo por el cauce de un arroyo seco y donde de a poco va finalizando el bosque; y un último trayecto entre piedras y nieve para finalmente llegar hasta el refugio, con una espectacular vista del Glaciar Castaño Overo a nuestra izquierda, arriba el Tronador, y a la derecha el Glaciar Alerce.

otto meilling sendero

otto meilling sendero dos

En el refugio es posible pagar para pasar la noche durmiendo en el altillo, equipado con colchones y mantas, o gratis con tu propia carpa (no cualquier carpa si no la queres pasar mal, sino una de montaña). Para hacer uso de la cocina también se abona algo, y sino está la opción de comer alguno de los platos que cocinan las “refugieras”, a un precio bastante alto pero razonable por las condiciones del lugar. Una buena decisión es programar el ascenso en un día de luna nueva, para poder contemplar la inmensidad del cielo y las estrellas, aunque la luz de la luna llena y sus caminatas nocturnas siempre tiene sus encantos.

Sentirse pequeño, asombrado, enamorado de la tierra, y una buena taza de chocolate caliente como desayuno mirando el Tronador por la ventana, son cosas que no tienen precio.

otto meilling castano overa

otto meilling glaciar alerce



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1 Response

  1. Giselle says:

    Tuve el placer de conocer este hermoso refugio, y mucho mas su entorno. Hice 2 veces el ascenso al Tronador y lo haría muchas veces mas! uno de los lugares mas vírgenes que visité. Es difícil describirlo…hay que estar allá arriba para poder sentir esa inmensidad!

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